Es común pensar que el sistema laboral ecuatoriano tiene un elevado estándar de protección del trabajador, ya que el país se ha adherido a todos los instrumentos internacionales de derechos humanos en la materia, particularmente los de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Sin embargo, las cifras oficiales de desempleo y empleo informal son alarmantes. Uno de cada tres ecuatorianos en edad de trabajar y con voluntad de hacerlo, se encuentra subempleado. Esto quiere decir que al menos una tercera parte de los ecuatorianos se encuentra realizando actividad económica en la informalidad, sin acceso a seguridad social y con ingresos inferiores a la remuneración básica.

Como un fantasma del pasado, esto ha llevado a muchos ecuatorianos a la aventura de migrar a los Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida. No obstante, la aventura no es igual que hace 20 años, y en esta entrega haremos un examen de cuánto mejora en realidad la calidad de vida de quienes logran llegar a suelo norteamericano, con la ilusión de cumplir un sueño.

Para cumplir con lo anunciado se analizarán tres variables: la calidad del migrante, es decir, si viaja con una visa de trabajo, con una visa de turista o busca el ingreso por pasos irregulares; la realidad laboral en los Estados Unidos; y, lo que se deja detrás.

En este orden de ideas, hay que considerar que un extranjero en los Estados Unidos no tiene los mismos derechos que los ciudadanos. Sí, ello implica que el mercado laboral tiene severas restricciones de ingreso regular para los nacidos no solo en el Ecuador sino en el resto del mundo que van más allá de las obvias barreras del idioma.

Tales restricciones pueden ser salvadas cuando el trabajador obtiene una visa de trabajo previamente a su ingreso al país, es decir, que ha cumplido en contar con un contrato de trabajo en una empresa domiciliada en la Unión y que con ello accederá con todos los beneficios sociales y obligaciones tributarias que todo trabajador norteamericano.

En contrapartida, un turista que ha decidido permanecer en EEUU para trabajar, se convierte en indocumentado, corriendo el riesgo de ser expulsado y no poder volver a ingresar entre tres y diez años posteriores, sin dejar de lado que su situación laboral será precaria, en ausencia de los derechos propios de un trabajador legal, pudiendo ser objeto, además, de abusos por parte de empleadores, y el constante temor de ser descubierto por las autoridades. Esto último aplica también para quienes ingresen por pasos irregulares, a cuya situación se sumará el asedio de bandas delincuenciales, ser víctimas de tráfico de personas, o peor.

Por otra parte, el trabajar en EEUU tiene ventajas en cuanto a salarios que duplica el promedio en América Latina, además de reconocer horas extra, y beneficios sociales; no obstante, el sistema impositivo de EEUU implica una serie de descuentos sobre los salarios, el aporte a un sistema de seguridad social y a un seguro médico, que suma un 10% del salario, y un descuento adicional que promedia el 24% por impuesto a la renta. El empleador no esta obligado a reconocer vacaciones pagadas ni permisos de maternidad, mucho menos de paternidad, sin embargo si lo está de contratar un seguro de desempleo que protege al trabajador cuando es despedido sin causa.

Finalmente, antes de tomar una decisión como la que lleva a los escenarios dibujados, vale la pena sopesar que trabajar en el Ecuador tiene sus cosas, como la seguridad social y las vacaciones, o permanecer cerca de tu familia, clima y comida. Las desventajas, pues bien, las de siempre, que se resumen en un salario mínimo de 400 dólares menos el IESS, (frente a 900 dólares menos impuestos en EEUU) y las escasas posibilidades de crecimiento sin una adecuada instrucción superior y dominio del idioma inglés.

Por otro lado, Ecuador es uno de los países con mayor tasa de emprendimiento en la región, lo cual indica que hay evidencias de que la economía local y familiar tiende a ser una respuesta apropiada a la problemática. Mediante el impulso de un emprendimiento propio puedes generar empleo. Te invitamos a leer el blog de emprendimiento y a iniciar con nuestra asesoría tus primeras empresas.

Resta por recordarte que, si has pensado en todo esto y decides quedarte en Quito porque valoras tu empresa o trabajo, las leyes laborales en Ecuador establecen las reglas sobre las relaciones entre empleador y trabajador para fortalecer este derecho, protegiéndolo de los excesos de uno u otro. Nuestro equipo de profesionales se encuentra habilitado para asistirte legalmente en la defensa de tus intereses legítimos tanto si te encuentras en la posición de un trabajador vulnerado, como en la de un empleador defraudado.

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